Cada año se desperdician 1 300 Mt de alimentos en el mundo. Lejos de ser el villano, el envase alarga la vida útil, facilita el transporte y disminuye el metano en vertedero. La clave está en equilibrar protección y sostenibilidad: materiales compostables, atmósfera modificada, etiquetas inteligentes… y evitar el sobre-envasado que irrita al consumidor.