El ecommerce alimentario explotó con la COVID-19 y mantiene tracción gracias a la conveniencia (52,8 % la valora por encima de otras razones). La personalización vía algoritmos, las “cocinas fantasma” y los kits de suscripción compiten con la preocupación por la sostenibilidad y la seguridad de datos; todo, en un mercado donde la experiencia omnicanal manda.